Sáb. Dic 3rd, 2022

Carolina Ortega y una historia de película

taxi

 

Padre e Hija nuevamente juntos!

JUANII

 

Una sorprendente y conmovedora historia. Se trata de Carolina, una mujer de 37 años, es periodista y trabaja en el Congreso de la Nación. En su niñez vivió en una casa de Burzaco y luego se trasladó a Capital Federal hasta el día de hoy. Hace 30 años, su padre se fue de su hogar por haberse separado de su madre y desde allí jamás volvió a verlo.

Luego de una larga jornada laboral del 17 de abril, Carolina recibe un mensaje de su tío que le cuenta que a su mamá le habían robado en Burzaco (casa de su infancia). La mujer confiesa “salí desesperada del trabajo y me di cuenta que no tenía plata encima. Fui a sacar dinero del cajero, no funcionaban, uno me tragó la tarjeta, luego logro recuperarla… una serie de eventos desafortunados. Por eso decido no seguir tentando al destino y paro un taxi sin saber que la vida me estaba preparando otra vuelta”.

Se sube al vehículo, va hasta su casa a buscar dinero y ropa, de allí buscaría un remís que la lleve a Provincia. En el relato que la joven hace por Twitter declara “en un momento el taxista, al cual yo ni había mirado, me dice: ‘Conozco la zona, y hace referencia al club de rugby El Pucará que queda cerca. Si quiere yo la llevo’. En el momento estaba tan enloquecida que dije sí porque entre que bajaba en mi casa y conseguía un remís que me quiera llevar a Provincia un día de semana a la noche, iba a ser un caos”.

Pero el momento más impactante llega cuando Caro cuenta el sorprendente hecho que marcó un antes y un después en su vida, “En el trayecto hacia Burzaco también me llamaron amigos, conocidos, viendo cómo estaba la situación con mi mamá. Y en un momento cuando ya se había calmado el tema de los llamados levanto la vista, me fijo que estábamos ya por Lomas de Zamora. Habrían pasado unos 20 minutos y dije: ‘Qué bueno, venimos muy rápido’. Y se me ocurre mirar hacia delante para verle la cara a la persona que me estaba llevando. Miré al espejo retrovisor y lo reconocí. Tenemos los mismos ojos, somos muy parecidos. No lo podía creer, estaba en un capítulo de Lost. Y miré, dije ‘tengo que volver a chequear’. Ahí vi en el asiento del acompañante que llevaba el cartelito con los datos del móvil y el nombre era el de mi papá. Y dije ‘bueno, es’…

La historia que  volvió a empezar sin rencores y que ahora continuará con una linda charla entre ambos… Sorprendete ¿no?

 

 

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