Flavio Mendoza vuelve a mostrar algo distinto: Taboo, el espectáculo que rompe las reglas

Aquí mi opinión de Taboo


Por @Juanifjuve

Fui a ver Taboo, el nuevo espectáculo que dirige Flavio Mendoza. Sinceramente, pocas veces me sucede tener tantas ideas armadas en mi cabeza de un show, que en el transcurso de la noche se fueron rompiendo y mostrándome algo distinto a lo que vi durante años en calle Corrientes.

Por momentos recordaba el éxito del primer Stravaganza y cómo rompió con una estructura instalada durante décadas en Villa Carlos Paz, innovando y transformando al teatro nacional.

Aquí fue similar, pero más jugado, no desde lo artístico y técnico, sino desde lo humano. Hablar de sexo y hacerlo explícito no es tarea para cualquiera, menos en un país que no tiene acostumbrado a su público a estos shows.

Cuerpos esculturales, diversidad de género, imperfecciones físicas que seducen e incluyen, luces que insinúan, instantes que lo dicen todo, prejuicios que se destruyen y tabúes que quedan expuestos en una noche diferente.

Para mi entender, la obra no busca “calentar”, sino romper con aquellas estructuras sociales que se tienen del sexo, de lo prohibido, de lo íntimo, muy íntimo. Y que en realidad es una de las pocas necesidades que casi todos los seres humanos comparten y disfrutan.

Celebro este espectáculo y felicito el trabajo de Facu Mazzei en coreografías, el de los actores por la prolijidad y sutilezas sobre el escenario y a cada espectador que entra con incertidumbres y salen más relajados y conscientes que no era tan malo ni raro hablar y ver sexo…


 

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