Efecto Toc-Toc, tras mostrarse a favor de la despenalización del aborto: una muestra de la susceptibilidad social

Efecto Toc-Toc, tras mostrarse a favor de la despenalización del aborto: una muestra de la susceptibilidad social

Columna de opinión del lunes sobre el incidente en Toc-Toc

Juani Fernández Juvé

El domingo por la noche, en la obra más exitosa de los últimos años del teatro argentino, quedó a la vista la grieta de pensamientos que existe en nuestro país. El problema no es la diversidad de opiniones, sino la intolerancia que existe por “pensar diferente”.

El elenco de Toc-Toc en el último día del fin de semana, realizó su función de todas las noches con total normalidad, y en el saludo final, a la tercera salida, las actrices de este elenco decidieron colocarse pañuelos verdes a favor de la despenalización del aborto. Hecho que provocó la furia en una espectadora que se expresó a los gritos, dentro y fuera de la sala, en contra de esta actitud, incluso pidiendo la devolución del dinero de la entrada.

Hoy muchos discuten si estuvo bien o mal que la producción de la obra permita la expresión ideológica arriba del escenario, poniendo en riesgo un hecho artístico. Nos hemos preguntado en reiteradas oportunidades si los artistas pueden o no expresar sus opiniones políticas, religiosas y hasta deportivas.

Si un ciudadano deja de ver a un artista porque piensa diferente a él, estamos frente a una inmadurez democrática, ya que los pensamientos de cualquier persona, sea o no sea artista, pueden quedar a la vista de todos, si este lo decide por supuesto.

Otra discusión es el contexto, dónde uno se expresa y bajo qué situación. Volviendo al episodio vivido en Toc-Toc, la susceptibilidad de la espectadora y la intolerancia que demostró dentro de la sala, no condice con el momento que se vivió en la noche del domingo.

La obra fue realizada sin ninguna ideología y en el momento que los actores dejan su personaje de lado para hablarle al público, se convierten en personas de carne y hueso, con una postura que no debería enojar ni lastimar a nadie. Es más, el hecho artístico aquí ha terminado y los saludos del final pueden o no ser vistos por el público.

Deberíamos reflexionar más sobre la actitud que tomamos frente a las personas que piensan diferente a uno, que por el tema que entramos en contradicción.

 

¡Dejanos tu opinión!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *