“A Porcel le gustaba maltratar”

 

Se siguen multiplicando las voces que atacan al cómico.

 

Luego de la aparición de la ex mujer de Jorge Porcel mendigando, y de las declaraciones del hijo del comediante, muchísimas figuras del entorno de Porcel salieron a dispararle con munición pesada.

Ahora la que hablo en contra del “gordo” Porcel fue la actriz y ex vedette Noemí Alan, quien relata su experiencia personal laboral junto al cómico en el popular ciclo televisivo “La Peluquería de Don Mateo”.

La actriz recuerda que no había libretos rígidos, solo había un disparador y luego todo giraba en torno a “la improvisación de Jorge”. “En muchas oportunidades, Jorge se olvidaba del concepto que tenía que expresar, hacía un sonido de gárgaras y agregaba con mucha soberbia: ‘Escuchame nena, por que no te vas a caminar’, y cuando estaba dada vuelta decía: ‘La gente a vos te mira por esto’ (señalaba la cola). Había una actitud de menosprecio y él no se hacía cargo de su error” expresó Noemí.

También destacó que “en la primera temporada me banqué todo esto. A partir de la segunda, dije basta. Le comenté a Gerardo Sofovich que si seguía con esta mecánica lo iba a insultar en el segmento que se emitía en vivo. A partir de esa instancia, nunca más me molestó”.

Sin ningún problema, dijo que el cómico “maltrataba y menospreciaba, sobre todo, a la gente que se encontraba debajo de su nivel. Sofovich (productor del programa) lo mandaba al carajo y el ‘Gordo’ ni chistaba. El, luego, empleaba esta misma mecánica como la ley del gallinero. Al hermano lo trataba de la misma manera. De una manera muy despótica, era como una especie de sirviente. Recuerdo que, en ese entonces, Tito vivía en una casa muy venida a menos en Avellaneda”.

Para finalizar, la actriz hasta criticó el modo de comer del cómico, y su relación con Albinoni: “compartí en mi casa de Mar del Plata algunas cenas con Porcel y su pareja, Luisita Albinoni, de quien me hice muy amiga. Cenábamos los ravioles que hacía mi vieja. También fuimos a comer a algunos restaurantes de onda de ese entonces y Porcel devoraba la comida. Era impresionante verlo comer, tres o cuatro platos era lo mínimo”. Noemí conoció el departamento que a Luisa Albinoni le había puesto el capocómico en Las Heras y Callao. “Nadie ingresaba, absolutamente nadie, sin el consentimiento de Jorge Porcel”.

¿Hasta cuando van a seguir las acusaciones?

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